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Mi fantasmita acosador - NaruSaku

Disclaimer: Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Personajes y escenarios de Kishimoto-sensei; trama de mi propiedad.


Mi fantasmita acosador


Querido Fantasmita Acosador de mi corazón:

Vayamos al caso: yo estaba en mi casa, sin nada que hacer, y sin nada con lo que entretenerme. Fue entonces cuando apareciste tú, entre bruma y cristales multicolores, lentejuelas y brillantina; como esas cosas que sólo salen en los cuentos fantásticos de castillos, príncipes y princesas encantados. Sólo quedaba que me dijeras quién eras y qué hacías en mi hogar. Porque ya eras dueño de mi corazón, mi alma y mi espíritu; pero nunca lo serías de mi cuerpo. Y cuando te tenía enfrente, a punto de darme ese beso maldito que sellaría nuestros destinos, desperté por la llamada incesante de mi despertador, y agradecí a los dioses por no haberme dado un minuto más contigo, una hora más en la que hacer algo del todo inapropiado.

"Yo te quiero". Me dijiste.
"Yo no". Te respondí antes de marcharme.

Los recuerdos acudían a mi después de aquel pequeño acercamiento entre nuestros sueños, pues yo te conocía en la realidad, te había amado, pero ahora ya no. Y me pregunto si cada vez que te veía en el trabajo, me mirabas tan fíjamente por haberme visto desnuda en sueños, o porque ahora ya te llamaba la atención; o en el mejor de los casos me odiabas. El caso es que me daba absolutamente lo mismo, pues ya no sentía absolutamente nada por ti. Mi corazón se había cerrado ante todo y todos, y no podía verte más como mi único amor, por mucho que lo fueses o quisieses serlo.

Es indescifrable el motivo por el que amamos y dejamos de amar con tanta facilidad en ocasiones, y sin embargo seguimos sintiendo ese remordimiento, ese deseo reprimido dentro por acercarnos a quien antaño fuere nuestro amado, u objeto de deseo.

Es indispensable saber quién fue la persona, el amigo o el enemigo que nos desengachó de ese amor del que habíamos perdido toda esperanza. Que nos señaló sus fallos y defectos, que eliminó de nosotros esa imagen tan perfecta que teníamos de él. Y sobretodo, cuando encontremos al responsable de tal acto, debemos darle las gracias por tamaño logro; pensar que sin él jamás hubiesemos sabido la verdad.

"-Oye, ¿quién eres? -Pregunta ella.
-Oh, ¿te refieres a mí, acaso puedes verme? -Responde él con una sonrisa.
-Sí, obviamente. -Dice ella-. Pero enserio, me gustaría que respondieras a mi pregunta.
-De acuerdo: Soy un fantasma."

Creo que así fue cómo nos conocimos. Recuerdo que después de esa frase me reí como una desquiciada en tu cara, y tú te limistaste a mirarme con indiferencia. Estabas sentado en aquella oscura esquina de mi clase, en la hora del patio; te juro que no pude evitar saludarte. Te veía a cada hora, en cada clase, en cada lugar al que iba. Con razón pensé que querías algo conmigo.

Y luego te pensaste que seríamos amigos, y fíjate, me gradué en la universidad y aún te veía por la aulas, u luego en mi trabajo, persiguiéndome a todas horas. La pregunta que más me generabas era por qué me seguías, y por qué nadie más podía verte; sólo yo, única y específicamente yo.

No es que me molestase, pero verte todos los días y que siempre me observaras me ponía terriblemente nerviosa, y mis nervios afloraban al más mínimo resquicio de que te dignaras a hablarme, o siquiera a tratar de tocarme. Y lo curioso es que cuando trataba de golpearte únicamente te atravesaba.

Y luego empecé a verte en sueños. Sueños específicamente eróticos o con alto contenido sexual; y te aseguro que eso fue lo peor que me pudo haber pasado, ¿porque, quieres que te diga la verdad?

Me empezaron a gustar.

Y casi que te odio por eso, porque ahora me encantaría que aparecieras, no como el fantasma que eres, sino como un ser humano de carne y hueso. Y sé que eso no puede ser, porque estarás conmigo hasta mi muerte, escrutando mis días y noches, acompañándome una jornada más. En mis vacaciones, mis fines de semana, mis días festivos y laborables. Te estarás riendo de todos y cada uno de mis pacientes del hospital, y después de todo, te mandaré a la mierda una vez más porque como te dije al principio de esta carta, ya no te quiero, ya me desengañé.

Me vuelvo a preguntar una y otra vez si no eres una invención de mi ocioso cerebro, que no tiene nada que hacer en sus ratos libres, o si por el contrario, todo el mundo me miente, te ven, y quieren volverme loca. Sé que estos pensamientos son propios de una demente, ¿pero qué más da? Seamos sinceros, el principio de este escrito era aún más fantasioso que ahora.

Y ahora, después de tanto tiempo de estar a tu lado, y ver que no voy a poder deshacerme de tu imagen, de tu vida transparente, ni de tu insufrible sonrisa, quiero decirte algo: Te amo y me voy contigo.

Firmado: Sakura Haruno.

&

-¿Esa carta es para tu psiquiatra? -Me pregunta ese ser con su voz extrañamente fina y su presencia nebulosa.

-Eso creo.-Ambos sonreímos, mientras una pequeña jeringuilla reposa en mi escritorio, llena de un líquido desconocido-. Es una despedida.

Me vuelve a mirar con esos hermosos ojos azules, y bueno... Sólo me resta decir algo: Adiós, lindo mundo de mierda.